jueves, 31 de diciembre de 2015

Asesinos sin rostro

Asesinos sin rostro
Asesinos sin rostro
Henning Mankell, "Asesinos sin rostro" Tusquets Editores, 2001, 205 páginas.

Henning Mankell, (Estocolmo, Suecia, 3 de febrero de 1948 - Gotemburgo, Suecia, 5 de octubre de 2015) fue un novelista y dramaturgo sueco, reconocido internacionalmente por su serie de doce novelas negras sobre el inspector Kurt Wallander, una de las cuales es la que citamos en este artículo.

Mankell nació en Estocolmo, Suecia, pero creció en las localidades de Sveg (provincia de Härjedalen) y Boras (Provincia de Västra Götaland). Su padre, Ivar Mankell, fue juez, y su abuelo, también llamado Henning Mankell (1868-1930), fue compositor y pianista.

A los dieciséis años abandonó la escuela, para enrollarse en un barco mercante y posteriormente vivió en París, donde trabajó en un taller de instrumentos musicales. A los diecinueve años, de vuelta a Suecia, empezó a colaborar con el Riksteatern (Teatro nacional sueco) en Estocolmo, donde inicialmente comenzó como actor y en 1968 escribió su primera obra de carácter satírico llamada, Feria popular que llegó a tener cien representaciones. En los años siguientes colaboró con varios teatros en Suecia.

Al final de su vida entre Suecia y Mozanbique, donde pasaba la mitad del año y dirigía el Teatro Nacional Avenida de Maputo. Estaba casado con Eva Bergman, hija del cineasta Ingmar Bergman.

En noviembre de 2006 fue galardonado con el Premio Pepe Carvalho, que reconoce a autores de prestigio y trayectoria reconocida en el ámbito de la novela negra y donde el jurado consideró que Mankell "comparte con Manuel Vázquez Montalbán la idea de utilizar la novela negra para abordar críticamente los retos de la sociedad actual". En enero de 2014, Mankell reveló que padecía de cáncer.

El extraño y cruel asesinato de un matrimonio en la campiña sueca revela a Kurt Wallander la cara más oscura de la Suecia moderna. En este histórico primer encuentro con sus lectores, el inspector Wallander debe resolver un caso casi tan complicado como su vida personal. Mientras procura desenmascarar a los despiadados asesinos de una anciana que ha muerto con la palabra <<extranjero>> en la boca antes de que los prejuicios raciales latentes en la comunidad desaten una ola de violencia vengadora, Wallander debe enfrentar el abandono de su esposa, la hostilidad de su hija, la demencia senil de su padre y hasta su propio deterioro físico a causa del exceso de alcohol y comida barata y la falta de sueño. Wallander terminarán por hallar la inesperada solución del caso, pero sus problemas familiares no acabarán con este libro. Por no hablar de los de su país, arrojado a una nueva era en la que, como cree el inspector, <<la inquietud aumentará bajo el cielo>>.

Este libro es del típico policía alcohólico que un día le llega un caso de asesinato y que va superando todos las trabas que se le interponen hasta conseguir resolverlo. Me ha gustado mucho porque te mantiene con la incertidumbre hasta casi pocas páginas de acabarlo. Bastante recomendable.

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